Por el Dr. Benjamín Gutiérrez | Socio Director de BGA Abogados
Usted puede negociar un buen precio y descubrir, después de comprometer su inversión, que un contrato esencial requiere autorización para continuar, que existen contingencias laborales relevantes o que el terreno elegido presenta restricciones para el proyecto que desea desarrollar. Esos hallazgos pueden cambiar el costo real de la operación y las condiciones bajo las cuales conviene realizarla.
El due diligence en Costa Rica permite investigar estos aspectos y documentarlos antes de adoptar decisiones difíciles de revertir. Su utilidad se aprecia en preguntas concretas: qué está adquiriendo, qué información falta, cuáles riesgos puede asumir y qué condiciones necesita negociar para proteger sus intereses.
En BGA Abogados abordamos el due diligence desde una perspectiva jurídica y contractual, atendiendo a las particularidades del negocio y coordinando la participación de los especialistas que requiera el alcance contratado. La investigación doctoral de nuestro socio director, titulada “El contrato de Due Diligence: su verdadera naturaleza jurídica”, desarrolla precisamente la autonomía de este encargo y las responsabilidades que surgen de su ejecución.
Si está valorando una compra, una inversión o la venta de su empresa, puede solicitar una propuesta de due diligence que defina las áreas de revisión, los entregables y los honorarios correspondientes.
Solicitar propuesta de Due Diligence
Qué es el due diligence y qué decisiones permite tomar
El due diligence o debida diligencia consiste en una investigación profesional dirigida a conocer la situación de una empresa, un activo, un proyecto o una contraparte, conforme a objetivos previamente definidos. Puede abarcar aspectos jurídicos, financieros, tributarios, laborales, comerciales, tecnológicos, ambientales y técnicos, según la naturaleza del encargo.
El trabajo debe producir información útil para decidir. Un hallazgo puede justificar una solicitud adicional de documentos, una modificación del precio, una condición para el cierre o una recomendación de no continuar. También puede confirmar aspectos favorables y permitir que el cliente avance con mejor conocimiento de los compromisos que asume.
La profundidad del análisis depende de la operación. La compra de participaciones en una sociedad exige revisar aspectos distintos de los que interesan a quien adquiere un terreno para construir. Identificar esas diferencias al inicio permite concentrar el trabajo en los asuntos que pueden afectar la decisión del cliente.
El contrato de due diligence tiene un objeto propio
La tesis doctoral del Dr. Benjamín Gutiérrez sostiene que el due diligence debe comprenderse como un contrato autónomo, principal y atípico. Su objeto consiste en realizar una investigación especializada y entregar un informe técnico, con obligaciones y responsabilidades propias entre el cliente y el profesional o equipo contratado.
Esta perspectiva tiene una consecuencia práctica: el encargo puede existir y cumplirse aunque no llegue a celebrarse la compraventa o inversión que motivó el análisis. Un empresario puede contratarlo para preparar una venta futura; un inversionista puede solicitarlo antes de formular una oferta; y un grupo empresarial puede acordar revisiones sucesivas mediante un contrato marco.
El contrato debe identificar quién asume las obligaciones profesionales y quién responde por cada área. La expresión “equipo multidisciplinario” describe una forma de trabajar; conviene precisar cuáles personas o entidades son parte del encargo, cómo se coordinan y qué prestaciones les corresponden.
En Costa Rica, los artículos 1022 y 1023 del Código Civil establecen reglas generales sobre la fuerza obligatoria de los contratos y las consecuencias que nacen de su contenido y naturaleza. La calificación específica del due diligence desarrollada aquí corresponde al planteamiento doctrinal de la tesis.
Cuándo conviene contratarlo
El momento adecuado depende de los compromisos que se estén negociando. Conviene definir la investigación y sus condiciones antes de asumir obligaciones que restrinjan la posibilidad de cambiar el precio, solicitar correcciones o retirarse. Cuando existen cartas de intención, reservas, opciones de compra u otros documentos, es necesario revisar qué efectos tienen y cómo se relacionan con los resultados del estudio.
Quien compra acciones o participaciones necesita comprender la situación de la sociedad cuyo capital pretende adquirir. Quien compra activos debe establecer cuáles derechos, contratos, permisos y obligaciones se vinculan con ellos. La forma jurídica elegida influye en el análisis y requiere una revisión específica.
También resulta útil para quien prepara su empresa para venderla, busca nuevos inversionistas o evalúa una expansión. El alcance puede centrarse en una contingencia concreta o comprender varias áreas del negocio. La decisión se toma a partir del objetivo y de la información disponible.
Qué se revisa al comprar una empresa
La investigación corporativa puede incluir la titularidad de las participaciones, los libros sociales, las facultades de representación, los acuerdos entre socios y las restricciones relevantes para la operación. Es necesario contrastar la estructura que se ofrece con la documentación que la sustenta.
En materia contractual interesa conocer de qué depende la continuidad del negocio. Arrendamientos, financiamientos, licencias, contratos con clientes y proveedores pueden contener condiciones sobre cesión, cambio de control, vencimiento o terminación. El efecto de cada cláusula debe analizarse en relación con la transacción prevista.
La revisión laboral puede examinar formas de contratación, remuneraciones, beneficios, jornadas, seguridad social, seguros, litigios y otros compromisos relacionados con el personal. El objetivo es identificar contingencias y asuntos que deben resolverse o presupuestarse conforme al alcance acordado.
Los permisos, las obligaciones tributarias, la propiedad intelectual y los litigios requieren atención según la actividad. Cuando la investigación comprende estados financieros, valoraciones, sistemas informáticos o condiciones técnicas, deben intervenir especialistas competentes en esas materias, con responsabilidades y entregables definidos.
Una operación en el sector educativo, por ejemplo, puede requerir atención particular a las autorizaciones de funcionamiento, el uso de las instalaciones, las relaciones laborales y los contratos educativos. La experiencia sectorial ayuda a formular preguntas que una lista genérica puede pasar por alto.
Qué se revisa antes de adquirir un inmueble
El due diligence inmobiliario debe considerar tanto la situación jurídica del bien como el uso que pretende darle el comprador. La información registral constituye una fuente relevante que debe relacionarse, según corresponda, con planos, acceso, ocupación, arrendamientos, gravámenes, restricciones, condiciones municipales y documentación del proyecto.
En un terreno destinado a construcción, interesa investigar la compatibilidad del uso previsto y los requisitos o limitaciones que puedan afectarlo. En un condominio conviene conocer el reglamento, las cuotas y los acuerdos relevantes. Las comprobaciones técnicas, ambientales, de disponibilidad de servicios o de valoración se definen con los profesionales correspondientes cuando formen parte del encargo.
El alcance de una revisión notarial y el de un due diligence deben quedar expresamente identificados. Así, el cliente conoce qué verificaciones están incluidas, cuáles necesitan un estudio adicional y qué información seguirá pendiente antes del cierre.
El vendedor también puede contratar un due diligence
El vendor due diligence es la investigación encargada por quien pretende vender una empresa o un negocio. Permite organizar la documentación, detectar contingencias y trabajar en su corrección antes de presentarse ante los posibles compradores. La tesis lo analiza como una manifestación concreta de la autonomía del encargo profesional.
Para el vendedor, puede ser útil conocer anticipadamente un vencimiento contractual, una inconsistencia societaria o documentación laboral incompleta. Corregir estos asuntos con tiempo puede reducir obstáculos durante la negociación y facilitar respuestas fundadas a las consultas de los interesados.
Si el informe se comparte con terceros, deben definirse las condiciones de acceso, confidencialidad, uso y eventual confianza en sus conclusiones. El comprador deberá valorar si su alcance responde a sus propios objetivos y qué investigaciones adicionales necesita.
Cómo se organiza la investigación
El primer paso es comprender la operación y las expectativas del cliente. A partir de esa información se define el objeto del contrato, las áreas de análisis, los responsables, las fuentes, el plazo previsto y las condiciones de entrega del informe. También se determina cómo se atenderán solicitudes de ampliación o cambios en la operación.
Después se prepara una lista de información adaptada al encargo. Los documentos pueden organizarse en un repositorio de acceso controlado, conocido como data room, con reglas de consulta, custodia y trazabilidad. El acceso a información de terceros requiere las autorizaciones y condiciones que correspondan.
La revisión debe permitir formular preguntas, contrastar datos y solicitar aclaraciones. Las visitas técnicas, entrevistas o consultas externas se incorporan cuando el alcance y las circunstancias lo requieren. Un documento recibido no equivale por sí solo a un hecho plenamente comprobado: el informe debe reflejar las verificaciones realizadas y sus límites.
Si aparece una contingencia que puede afectar de manera decisiva la operación, conviene comunicarla oportunamente. Un riesgo crítico puede justificar una revisión más profunda, la suspensión de una etapa o una recomendación sobre las condiciones necesarias para continuar.
Qué debe recibir el cliente
El informe final es el principal entregable del contrato de due diligence. La tesis destaca que debe expresar los hallazgos, sus consecuencias, las recomendaciones y las limitaciones de la investigación, con respaldo documental que permita comprender cómo se alcanzaron las conclusiones.
Un informe útil debe identificar qué se revisó, con qué fuentes y hasta qué fecha. Debe distinguir los hechos verificados de los asuntos pendientes, explicar la relevancia de las contingencias y señalar las medidas que se recomienda adoptar. Cuando se incluyan estimaciones económicas, corresponde indicar su fundamento y las incertidumbres que puedan afectarlas.
La información incompleta debe quedar identificada. Si no fue posible acceder a un contrato esencial o confirmar un permiso, el cliente necesita saberlo para decidir si exige esa comprobación antes del cierre. La ausencia de documentos no debe presentarse como ausencia de riesgo.
El informe puede acompañarse de una matriz ejecutiva de contingencias y una reunión de explicación, según lo contratado. Las recomendaciones deben resultar comprensibles para quienes toman la decisión empresarial y suficientemente precisas para que sus asesores puedan incorporarlas en la negociación.
Cómo se traducen los hallazgos en condiciones de negociación
Considere estos ejemplos hipotéticos. Si un contrato relevante exige consentimiento para una cesión o un cambio de control, puede ser necesario negociar su obtención antes del cierre. Si una contingencia requiere corrección, las partes pueden discutir quién la realizará, en qué plazo y cómo acreditará su cumplimiento.
Cuando un riesgo admite una estimación razonable, puede analizarse su incidencia en el precio o en las garantías negociadas. En otras situaciones conviene valorar retenciones, pagos diferidos, mecanismos de custodia de fondos o compromisos de indemnidad. La pertinencia y eficacia de cada alternativa dependen de los contratos y del régimen aplicable.
La siguiente matriz muestra ejemplos hipotéticos de cómo relacionar un hallazgo con una acción concreta.
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Hallazgo hipotético |
Posible consecuencia | Acción a valorar |
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Un hallazgo grave también puede llevar a recomendar que no se continúe. Esa recomendación técnica debe examinarse junto con los compromisos ya asumidos: recibir un informe desfavorable no concede automáticamente el derecho de terminar cualquier contrato o recuperar cualquier pago.
La decisión empresarial corresponde al cliente, con base en los resultados del estudio y la asesoría pertinente. El valor del due diligence permanece cuando ayuda a evitar una operación incompatible con sus objetivos o con el nivel de riesgo que está dispuesto a asumir.
Due diligence permanente para decisiones recurrentes
Las empresas que analizan varias inversiones o adquisiciones pueden organizar el servicio mediante un contrato marco. La tesis desarrolla esta modalidad como due diligence contractual permanente, bajo una relación profesional continuada y encargos sucesivos con objeto definido.
Este modelo permite acordar reglas comunes de confidencialidad, coordinación y entrega de resultados. Cada revisión debe conservar un alcance identificable, responsables y condiciones económicas propias o determinables. Su utilidad es especialmente relevante cuando el cliente evalúa operaciones en distintas unidades de negocio, sectores o jurisdicciones.
Costo duración y responsabilidad profesional
Los honorarios y el plazo dependen del número de sociedades o activos, la documentación, las áreas de revisión, las jurisdicciones, los especialistas y la disponibilidad de información. Una propuesta clara debe explicar qué incluye, qué entregará el equipo, cuáles son sus supuestos y cómo se gestionarán ampliaciones.
En su investigación, el Dr. Gutiérrez analiza el due diligence como una obligación de medios. Esto exige ejecutar el trabajo con la diligencia profesional correspondiente y cumplir las prestaciones pactadas, incluida la entrega del informe. La investigación no puede prometer rentabilidad ni la inexistencia absoluta de contingencias.
La precisión del encargo protege al cliente y permite valorar el cumplimiento del equipo. Deben definirse las obligaciones de investigación, la confidencialidad, las comunicaciones y las condiciones de uso del informe. La responsabilidad por un incumplimiento se analiza conforme a los hechos, lo contratado y el régimen jurídico aplicable.
Formación doctoral aplicada a decisiones de inversión
El Dr. Benjamín Gutiérrez Contreras, socio director de BGA Abogados, desarrolló su tesis doctoral “El contrato de Due Diligence: su verdadera naturaleza jurídica” dentro del Doctorado Académico en Derecho Comercial y Procesal Civil. Obtuvo la distinción summa cum laude y una calificación de 100.
La investigación estudia la autonomía del contrato, sus aplicaciones, las responsabilidades del equipo y la estructura del informe final. Incluye un manual práctico para organizar el encargo y su ejecución. Este fundamento permite explicar al cliente qué investigación necesita y cómo debe quedar estructurada para que sus resultados sean útiles.
Solicite una propuesta para su operación
Si usted proyecta comprar una empresa, adquirir participaciones, invertir en un inmueble o preparar su negocio para venderlo, contacte a BGA Abogados. Indíquenos el tipo de operación, la etapa de negociación y la fecha prevista para decidir o cerrar.
Con esa información podremos valorar el alcance del servicio y presentarle una propuesta con las áreas de revisión, los entregables, los plazos estimados y los honorarios correspondientes.













